ESTACIÓN DE ESPERANZA
Algo constante en la vida es que todo cambia. Cada estación fluye en la otra sin observar la culminación que se lleva a cabo, y nosotros los “espectadores” de la naturaleza vemos los buenos resultados de ese cambio.
La frescura de la primavera se transforma en los días cálidos y alegres del verano, el cual a su vez se une a los emocionantes colores del otoño, y acto seguido, el otoño da paso al tranquilo adormecimiento del invierno, donde la preparación para la renovación comienza de nuevo. No observamos estos cambios con trepidación o aflicción, ya que sabemos que todos esos cambios son buenos.
Un final es sólo un comienzo
Al principio, no siempre vemos otros cambios y transiciones en nuestras vidas con tal optimismo y esperanza. Si tan sólo recordáramos lo que sabemos sobre las estaciones —que un final es otro hermoso comienzo— tal vez no sintiéramos temores o dudas sobre los momentos cruciales de cambio en nuestras vidas.
Observar la vida con esta sencillez no es fácil, pero con fe y práctica según entregamos nuestras preocupaciones a Dios, aprendemos a esperar lo mejor para nosotros y para quienes amamos.
Una esperanza renovada
Los finales y los comienzos son buenos y necesarios en nuestras vidas. Que encuentres una renovada esperanza. Y que sientas la seguridad de que lo que estés enfrentando en la vida puede ser resuelto ahora mismo con fe, sabiendo que Dios siempre está en ti y contigo.
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