A las 10:42pm del octubre 5, 2008, PABLO MEDINA dijo...
ACUERDATE DE LO BUENO
Cuando el cielo esté gris:
Acuérdate cuando lo viste profundamente azul.
Cuando sientas frío :
Piensa en un sol radiante que ya te ha calentado.
Cuando sufras una derrota :
Acuérdate de tus triunfos y de tus logros.
Cuando necesites amor :
Revive tus experiencias de afecto y ternura.
Acuérdate de lo que has vivido y de lo que has dado con alegría
Recuerda los regalos que te han hecho, los besos que te han dado, los paisajes que has disfrutado y las risas que de ti han emanado.
Si esto has tenido
Lo podrás volver a tener
y lo que has logrado,
lo podrás volver a ganar.
Alégrate por lo bueno que tienes
y por lo de los demás;
desecha los recuerdos tristes y dolorosos,
no te lastimes más.
Piensa en lo bueno, en lo amable,
en lo bello y en la verdad.
Recorre tu vida y detente en donde haya
bellos recuerdos y emociones sanas y vívelas otra vez.
Visualiza aquel atardecer que te emocionó.
Revive esa caricia espontánea que se te dio
Disfruta nuevamente de la paz que ya has conocido,
piensa y vive el bien.
Allá en tu mente están guardadas todas las imágenes
Y solo tú decides cuáles has de volver a mirar...
(Desconozco el autor )
Sigue leyendo y verás
Busca el día de tu cumpleaños y encuentra tu árbol... una vez localizado busca abajo la explicación sobre el mismo. Es interesante y de alguna manera preciso, además de ser parte de la astrología Celta. Envía esto a 10 personas en la hora que sigue a tu lectura. Si lo haces, tu sueño se hará realidad. Sino... se volverá lo contrario. Raro, ¿no?... pero dicen que funciona...
Cuando sepas a que árbol perteneces, cambia el asunto poniendo el nombre de tu árbol y envíalo a tus amigos.
Diciembre 23 a Enero 01 - Manzano
Enero 2 a 11 - Abeto
Enero 12 a 24 - Olmo
Enero 25 a Febrero 03 - Ciprés
Febrero 4 a 8 – Álamo
Febrero 9 a 18 - Cedro
Febrero 19 a 28 - Pino
Marzo 1 a 10 - Sauce Llorón
Marzo 11 a 20 - Árbol de Limas
Marzo 21 - Roble
Marzo 22 a 31 - Avellano
Abril 1 a 10 - Árbol Rowan
Abril 11 a 20 - Arce
Abril 21 a 30 - Nogal
Mayo 1 a 14 – Álamo
Mayo 15 a 24 - Castaño
Mayo 25 a Junio 03 - Árbol de Cenizas
Junio 4 a 13 - Árbol Hornbeam
Junio 14 a 23 - Higuera
Junio 24 - Abedul
Junio 25 a 04 - Manzano
Julio 5 a 14 - Abeto
Julio 15 a 25 - Olmo
Julio 26 a Agosto 04 - Ciprés
Agosto 5 a 13 - Álamo
Agosto 14 a 23 - Cedro
Agosto 24 a Septiembre 2 - Pino
Septiembre 3 a 12 - Sauce Llorón
Septiembre 13 a 22 - Árbol de Limas
Septiembre 23 - Olivo
Septiembre 24 a Octubre 03 - Avellano
Octubre 4 a 13 - Árbol Rowan
Octubre 14 a 23 - Arce
Octubre 24 a Noviembre 11 – Nogal
Noviembre 12 a 21 – Castaño
Noviembre 22 a Diciembre 1 - Árbol de Cenizas
Diciembre 2 a 11 - Árbol Hornbeam
Diciembre 12 a 21 - Higuera
Diciembre 22 - Haya
ÁLAMO (la Incertidumbre). Es una persona con un alto sentido de la estética, no muy segura de sí misma, valiente sólo si es necesario, necesita rodearse de un ambiente agradable, es muy selectiva, a veces solitaria, muy entusiasta, de naturaleza artística, buena organizadora, intenta aprender a través de la filosofía, confiable en cualquier situación, asume las relaciones muy seriamente.
ABEDUL (la Inspiración). Una persona vivaz, atractiva, elegante, amistosa, no pretenciosa, modesta, no le gustan los excesos, aborrece lo vulgar, ama la vida en la naturaleza y la calma, no muy apasionada, llena de imaginación, un poco ambiciosa, crea una atmósfera de calma y satisfacción.
ABETO (el Misterio). Es una persona de extraordinario buen gusto, dignidad, sofisticada, ama la belleza, temperamental, testaruda, tiende al egoísmo pero se preocupa por quienes están cerca, más bien modesta, muy ambiciosa, de muchos talentos, industriosa, amante insatisfecha, de muchos amigos y enemigos, muy confiable.
ARCE (la Mente Abierta). Una persona fuera de lo común, llena de imaginación y originalidad, tímida y reservada, ambiciosa, orgullosa, segura de sí misma, con sed de nuevas experiencias, algunas veces nerviosa, tiene muchas complejidades, buena memoria, aprende rápidamente, con una vida amorosa complicada, le gusta impresionar. Debes buscar tener una relación seria que te llene tu vida, eso te haría feliz.
AVELLANO (lo Extraordinario). Es una persona encantadora, no pide nada, muy comprensiva, sabe como impresionar a la gente, segura, mente abierta, positivista, activa en la lucha de causas sociales, popular, temperamental y amante caprichoso, sensual y excesivamente apasionado, bello, sensible, honesto y compañero tolerante, con un sentido de la justicia muy preciso.
CASTAÑO (la Honestidad). De belleza inusual, no desea impresionar, con un desarrollado sentido de la justicia, vivaz, es una persona interesada, diplomática de nacimiento, sin embargo se irrita fácilmente y es muy sensible en compañía, muchas veces por falta de seguridad en sí misma, a veces actúa con sentido de superioridad, se siente incomprendida, ama una sola vez, tiene dificultades para encontrar pareja.
ÁRBOL DE CENIZAS (la Ambición). Es una persona excepcionalmente atractiva, vivaz, impulsiva, exigente, no le importan las críticas, ambiciosa, inteligente, llena de talentos, le gusta jugar con el destino, puede ser egoísta, muy fiable y digna de confianza, amante fiel y prudente, algunas veces el cerebro control al corazón, pero asume sus relaciones muy seriamente.
HAYA (la Creatividad). Tiene buen gusto, le preocupan las apariencias, materialista, organiza bien su vida y su carrera, es una persona ahorrativa, buen líder, no toma riesgos innecesarios, razonable, espléndida compañera de vida, gusta de mantener la línea (dieta, deportes, etc.)
ÁRBOL HORNBEAM (el Buen Gusto). De una belleza muy fresca, se preocupa por su apariencia y su condición económica, de buen gusto, no es egoísta, vive de la forma más cómoda posible de manera razonable y disciplinada, busca bondad y conocimiento en una pareja emotiva, sueña con amantes inusuales, a menudo es feliz con sus sentimientos, desconfía de la mayoría de las personas, nunca está segura de sus decisiones, muy concienzuda.
ÁRBOL DE LIMAS (la Duda). Acepta lo que la vida le da de una manera muy compleja, odia pelear, el estrés y el trabajo, pero le disgusta la pereza y la ociosidad, es suave y sabe ceder, hace sacrificios por los amigos, de mucho talento pero no suficientemente tenaz para explotarlos, se lamenta y se queja a menudo, es una persona muy celosa pero leal.
MANZANO (el Amor). De contextura liviana, mucho carisma, es una persona llamativa y atractiva, de un aura agradable, coqueta, aventurera, sensible, siempre enamorada, quiere amar y ser amada, compañera fiel y tierna, muy generosa, de talentos científicos, vive el día a día, filósofa despreocupada con imaginación. Totalmente despistada.
OLMO (la Mentalidad Noble). De figura agradable, buen gusto en el vestir, de exigencias modestas, tiende a no olvidar los errores, alegre, le gusta mandar pero no obedecer, es una pareja honesta y fiel, le gusta tomar decisiones por los demás, de mentalidad noble, generosa, con buen sentido del humor, práctica.
ÁRBOL ROWAN (la Sensibilidad). Llena de encantos, alegre, da sin expectativas, le gusta llamar la atención, ama la vida, las emociones, no descansa, e incluso gusta de las complicaciones, es tanto dependiente como independiente, tiene buen gusto, es una persona artística, apasionada, emocional, buena compañía, no olvida.
CEDRO (la Confianza). De una belleza extraña, sabe adaptarse, gusta del lujo, de buena salud, es una persona para nada tímida, tiende a ver de menos a la demás gente, segura de sí, con determinación, impaciente, le gusta impresionar a los demás, de muchos talentos, industriosa, saludablemente optimista, en espera el único y verdadero amor, capaz de tomar decisiones rápidamente.
CIPRÉS (la Fidelidad). Fuerte, muscular, adaptable, toma lo que la vida tiene para darle, es una persona satisfecha, optimista, ansía el dinero y el reconocimiento, odia la soledad, es una pareja apasionada, entregada y siempre insatisfecha, fiel, no se altera fácilmente, indócil, un poco pedante y totalmente desinteresada.
NOGAL (la Pasión). Implacable, es una persona extraña y llena de contrastes, a menudo egoísta, agresiva, noble, de horizontes amplios, de reacciones inesperadas, espontánea, de ambición sin límites, nada flexible, es una pareja difícil y poco común, no siempre agrada pero se le admira, con un ingenio estratégico, muy celosa y apasionada, no se compromete.
OLIVO (la Sabiduría). Ama el sol, de sentimientos cálidos y tiernos, razonable, es una persona equilibrada, evita la agresión y la violencia, tolerante, alegre, calma, un sentido bien desarrollado de la justicia, sensible, empática, no conoce los celos, le encanta leer y la compañía de personas sofisticadas.
PINO (lo Particular). Le encanta la compañía agradable, es una persona muy robusta, sabe hacer de su vida algo confortable, muy activa, natural, buena compañía pero no siempre amistosa, se enamora fácilmente pero su pasión se apaga al poco tiempo, no se rinde fácilmente, se decepciona de todo hasta que encuentra su ideal, es de confianza y de carácter práctico.
ROBLE (la Valentía). Es una persona robusta de naturaleza, valiente, fuerte, implacable, independiente, sensible, no le gustan los cambios, mantiene sus pies bien puestos sobre la tierra, y gusta de la acción.
SAUCE LLORÓN (la Melancolía). Una persona bella pero melancólica, atractiva, muy empática, ama las cosas bellas y de buen gusto, ama viajar, soñadora sin descanso, caprichosa, honesta, puede ser influenciada pero es difícil para convivir, exigente, con buena intuición, sufre en el amor pero a veces encuentra sustento en su pareja. Algunas veces le gusta mentir es bastante amigable
HIGUERA (la Sensibilidad). Muy fuerte, es una persona un poco voluntariosa, independiente, no permite las contradicciones o discusiones, ama la vida, su familia, los niños y los animales, un poco volátil socialmente, buen sentido del humor, Tímida pero extrovertida. Gusta de la ociosidad y la pereza, de un talento práctico e inteligencia. Persona muy sensual y atractiva al sexo opuesto. Costa de gran elegancia y porte.
Hoy a la medianoche tu verdadero amor se dará cuenta de que le gustas.
Algo bueno te pasará entre la 13:00 y 16:00 de mañana, donde sea: en el msn, en el trabajo, donde sea.
Prepárate para la más grande emoción de tu vida.
Si rompes esta cadena, serás maldito con problemas entre tus relaciones por los próximos 10 años.
Lo que es necesario tener en el Botiquín de Primeros Auxilios:
• Palillo, liga, curita, lápiz, borrador, chicle, un chocolate kiss y una bolsa de té instantáneo.
¿Para qué??, veamos:
1. Palillo.- Para acordarte de "escarbar" en los demás todas las
cualidades que tienen.
2. Liga.- Para acordarte de ser flexible, ya que las cosas y las personas
no siempre son de la manera como tú quieres que sean.
3. Curita.- Para ayudarte a curar aquellos sentimientos heridos, ya sean
tuyos o de los demás.
4. Lápiz.- para que anotes diariamente todas tus bendiciones
5. Borrador.- para acordarte que todos cometemos errores, y no pasa nada.
6. Chicle.- para acordarte de "pegarte" a todo aquello que puedes sacar
adelante con tu esfuerzo.
7. Un chocolate Kiss.- para que te acuerdes que todo mundo necesita un
beso o un abrazo diariamente.
8. Y finalmente, ¿La bolsa de té??
¿Para qué?? .- Para tomarte un tiempo, relajarte y hacer una lista de todo
lo que tienes y tus bendiciones diarias.
Tal vez para el mundo, solo seas "alguien",... pero para "alguien, tal
vez seas todo su mundo...."
FACIL Y DIFICIL
Fácil es herir a quien nos ama... difícil es curar esa herida
Fácil es dictar las reglas… difícil es seguirlas
Fácil es soñar todas las noches… difícil es luchar por un sueño
Fácil es exhibir la victoria...difícil es asumir la derrota con dignidad
Fácil es admirar la luna llena.. difícil es ver su otra cara
Fácil es tropezar con una piedra… difícil es levantarse
Fácil es prometerle algo a una persona… difícil es cumplir la promesa
Fácil es decir que amamos… difícil es demostrarlo cada día
Fácil es criticar a los demás… difícil es mejorar uno mismo
Fácil es cometer errores… difícil es aprender de ellos
Fácil es pensar en mejor... difícil es dejar de pensarlo y hacerlo
Fácil es llorar por un amor perdido... difícil es cuidarlo para no perderlo
A las 3:16pm del agosto 2, 2008, PABLO MEDINA dijo...
CONTROLAR LOS PROPIOS SENTIMIENTOS
Cuando un hombre está irritado, sus razones le abandonan (Proverbio)
** La espiral de la preocupación
"Estaba desolada. Por alguna razón, aquella pequeña historia de ese tonto comentario era superior a mis fuerzas. Reviví mentalmente el incidente una y mil veces, como una obra en tres actos. Lo analicé, lo diseccioné, lo descuarticé y volví a recomponerlo. Reviví mis emociones, la ira y el tremendo dolor por ese comentario. Me sentía muy dolida, pero veía que la memoria y la imaginación estaban multiplicando ese dolor, repitiéndolo todo una y otra vez, haciéndome desear que hubiera dicho o hecho eso o lo otro. Es horrible. Te puedes obsesionar con un suceso y perder la medida real de las cosas".
La preocupación, que tan vivamente narraba aquella mujer, si no se mantiene dentro de unos límites razonables, puede desarrollarse hasta extremos claramente perjudiciales.
La espiral de la preocupación es el núcleo fundamental de la ansiedad. No es que la preocupación sea negativa de por sí. Como han señalado Lizabeth Roemer y Thomas Borkovec, la preocupación es esencial para la supervivencia y la dignidad del hombre, pues resulta imprescindible para la reflexión constructiva, y sirve para alertar ante un peligro potencial y facilitarnos la búsqueda de soluciones. Sin embargo, cuando la preocupación se repite continuamente sin aportar ninguna solución positiva, produce un constante ruido de fondo emocional que genera un agobiante murmullo de ansiedad.
Esa espiral suele comenzar por un relato interno, que luego va saltando de un tema a otro, a una velocidad que puede llegar a ser vertiginosa. Si se hace crónica y reiterativa, esas personas no logran dejar de estar preocupadas y no consiguen relajarse. Y en lugar de buscar una posible salida, se limitan a dar vueltas y más vueltas en torno a esas ideas, profundizando así el surco del pensamiento que les inquieta.
Si ese círculo vicioso se intensifica y persiste, ensombrece el hilo argumental de la mente y puede conducir, en los casos más graves, a trastornos nerviosos de diverso género: fobias (cuando la ansiedad se fija en una intensa aversión hacia situaciones o personas), obsesiones (por la salud, el orden, la limpieza, la propia imagen, el peso, la forma física, etc.), sensación de pánico (ante un riesgo físico, o al tener que aparecer en público), insomnio (como consecuencia de pensamientos intrusivos o preocupaciones no bien abordadas), etc.
—¿Y por qué la preocupación puede terminar en esa especie de adicción mental?
Es difícil saberlo. Quizá porque mientras la persona está inmersa en esos pensamientos recurrentes, escapa de su sensación subjetiva de ansiedad. Cede a la tentación de perderse en una interminable secuencia de preocupaciones, en las que se refugia, y que le envuelven en una especie de neblina narcotizante (o Fuga).
—¿Y qué hay que hacer para salir de esa espiral de la preocupación?
Porque no es nada fácil seguir consejos como «no te preocupes; anda, distráete un poco», u otros parecidos. Lo mejor es conocerse bien para así detectar el fenómeno y cortar con esa tendencia desde sus inicios. Hay que adoptar una actitud crítica hacia lo que constituye el origen de su preocupación, y preguntarse básicamente tres cosas:
* ¿Cuál es la probabilidad real de que eso suceda?
* ¿Qué es razonable que haga yo para evitarlo?
* ¿De qué me está sirviendo darle vueltas de esta manera?
Así, con una mezcla de atención y de sano escepticismo, se puede ir frenando la ansiedad y salir poco a poco del círculo vicioso en que tiende a aprisionarnos.
** El control de la tristeza
Es cierto que puede haber momentos en que la tristeza sea la reacción más natural y adecuada: por ejemplo, ante el fallecimiento de un ser querido, o ante alguna otra importante pérdida irreparable. En esos casos, la tristeza proporciona una especie de refugio reflexivo, de duelo necesario para asumir esa pérdida y ponderar su significado.
Sin embargo, la tristeza común, esa melancolía que lleva a las personas a estar abatidas, a deprimirse, a aislarse de los demás y hundirse bajo el peso de la soledad o el desamparo, es un sentimiento cruel y lacerante que hay que aprender a superar.
Uno de los principales motivos de la duración e intensidad de un estado de tristeza es el grado de obsesión que se tenga ante la causa que ha producido la tristeza. Preocuparse más de lo debido por esa causa, sólo hace que la tristeza se agudice y se prolongue más aún, convirtiendose en depresión. Aislarse, dar vueltas y vueltas a lo mal que nos sentimos, o a los nuevos males que nos pueden sobrevenir, son excelentes modos de prolongar ese estado.
—¿Y qué se puede hacer para superarlo?
De modo análogo a lo que decíamos al hablar sobre la espiral de la preocupación, la mejor terapia contra la tristeza es reflexionar sobre sus causas, para así buscar remedio en la medida que podamos. Aprender a abordar los pensamientos que se esconden en el mismo núcleo de lo que nos entristece, para cuestionar su validez y considerar alternativas más positivas.
A veces la tristeza tiene su origen en causas sorprendentemente pequeñas. Comienza quizá con un rostro un poco gruñón, de queja, de susceptibilidad, o de envidia, más o menos leve, que en ese momento nos parece controlable e inofensivo. Pero si nos dejamos dominar por esos sentimientos, será inevitable que nos asalten también después, en horas más bajas, y es probable que, entonces, en un descuido, se hagan con el gobierno de nuestro estado de ánimo.
Y lo peor de todo este fenómeno no es el mal rato que nos haga pasar –y haga pasar a otros– en cada ocasión; lo más grave es que, si no actuamos decididamente para superarlo, puede llegar un momento en que esos sentimientos se establezcan de modo permanente en nosotros y, en continuas oleadas, vayan invadiendo lugares cada vez más profundos de nuestra vida emocional.
Otro modo de variar el estado de ánimo es actuar sobre las asociaciones de ideas que se producen en nuestra mente (sentimiento-pensamiento). Como ha señalado Richard Wenzlaff, todos contamos con un amplio repertorio de ideas y razonamientos negativos que acuden con facilidad a nuestra mente cuando estamos con un bajo estado de ánimo. Las personas más proclives a la tristeza y a la depresión suelen haber establecido fuertes lazos asociativos entre esas ideas y lo que les sucede en la vida ordinaria: tienden a distraerse asociando esas ideas, saltando de una a otra, con lo que sólo consiguen ahondar ese surco, y acaban dominados por una fuerte tendencia a convertir en lamento cualquier reflexión que hacen.
Cortar esas cadenas de negros pensamientos es lo más eficaz para salir del círculo vicioso de la tristeza. La vida es algo más que un libro de reclamaciones. Y aunque a algunas personas les parezca una prueba de agudeza y de madurez mostrar una actitud de constante denuncia de los males que padecen ellos, o la sociedad en general, es mucho más práctico dedicar esa energía –o al menos una buena parte de ella– a descubrir buenos ejemplos en quienes nos rodean, y procurar seguirlos. No es que haya que ignorar o esconder lo que está mal, pero es importante aprender a centrarse en tareas que siempre sean constructivas.
También la distracción es una buena forma de alejar esas ideas recurrentes, sobre todo cuando esos pensamientos más o menos deprimentes tienen un carácter bastante automático, e irrumpen en la mente de modo inesperado, sin una causa directa clara. De todas formas, es preciso hacer esto con medida, pues el recurso inmoderado a la distracción suele ser perjudicial (convirtiéndose en Fuga): por ejemplo, los telespectadores empedernidos suelen concluir sus maratonianas sesiones con un mayor sentimiento de tristeza y de frustración que al comenzar.
Hay otras muchas formas de abordar la tristeza. Por ejemplo, esforzarnos por ver las cosas desde una óptica diferente, más positiva; eludir los pensamientos de autoconmiseración y autocompasión o victimistas; vislumbrar lo positivo que –poco o mucho– puede haber detrás de lo que en ese momento nos parece tan negativo; pensar que muchas otras personas saben sobrellevar bien situaciones que son objetivamente mucho peores; buscar el desahogo en alguien que, al no estar atrapado por esa espiral de la tristeza, pueda más fácilmente ofrecernos alternativas o remedios; etc.
Habrá otras ocasiones en que la causa principal sea simplemente el cansancio. Por ejemplo, una persona que duerma habitualmente poco, puede mostrar un carácter pesimista o irritable, y estar convencido de que sus reacciones son las lógicas ante las cosas que le suceden, y quizá no se da cuenta de lo que realmente pasa: que sufre un mero y simple estado de cansancio, resultado natural de haber dormido poco. Es un ejemplo de influencia de una situación corporal en nuestro estado de ánimo, pero experimentada a veces de una manera no consciente.
Unas veces, la solución será descansar. En otras, embeberse en alguna ocupación, aunque no sea estrictamente de descanso: por ejemplo, acometer pequeñas tareas pendientes (trabajos domésticos, por ejemplo) que nos hagan centrar la atención en otra cosa y además nos hagan gozar de la gratificante satisfacción del deber cumplido.
Cabría insistir, por último, en que pensar en los demás es una excelente terapia contra la tristeza, pues ésta suele alimentarse de preocupaciones que giran en torno a uno mismo, y el hecho de ayudar a los demás –algo siempre recomendable para cualquier persona, esté triste o alegre– tiene el benéfico efecto, entre otros muchos, de contribuir a que nos desembaracemos un poco de nuestro egoísmo.
** El proceso del enfado
Supongamos –el ejemplo es de Daniel Goleman– que otro conductor se aproxima peligrosamente a nosotros en medio del intenso tráfico de la circulación urbana, y su maniobra nos obliga a dar un golpe de volante y un fuerte frenazo para lograr esquivarlo.
¿Cuál es nuestra reacción? Es posible que nuestro primer pensamiento sea: «¡Este imbécil, casi choca conmigo. No sabe por dónde va!». Y quizá vaya seguido de otros pensamientos más duros y hostiles, que pueden transformarse en frases, gestos o incluso gritos. Y como resultado de ese pequeño incidente, sufrimos una fuerte descarga de adrenalina, una crispación y un mal humor que puede durarnos unos segundos, o unos minutos..., a no ser que se dispare nuestro mal genio y hagamos algo de consecuencias más serias y duraderas.
Comparemos ahora esa reacción con otra más serena, o con un poco de sentido del humor: «Vaya, parece que no me ha visto. Se ve que lleva prisa, parece que va a apagar un incendio.» Este estilo de reacción atempera nuestro primer pensamiento de cólera mediante la comprensión o el buen humor, y detiene la escalada del enfado.
Pero el enfado no tiene por qué ser malo siempre. Por supuesto. Se trata de alcanzar ese equilibrio que proponía Aristóteles cuando decía: Cualquiera puede enfadarse, eso es muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado adecuado, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, ya no resulta tan sencillo.
A veces convendrá exteriorizar nuestra indignación para remarcar una actitud de reprobación que consideramos conveniente mostrar, pero otras veces –quizá las más– el problema es que el enfado puede escapar a nuestro control.
Como escribió Benjamin Franklin, siempre tendremos razones para estar enfadados, pero esas razones rara vez serán buenas. De todas formas, a veces será mejor descargar el enfado que quedárselo dentro. A veces sí, pero es dudoso que esa terapia sea eficaz de modo general. No está nada claro que descargar el enfado tenga efectos liberadores. Lo normal es que el hecho de dar rienda suelta a nuestro enfado, aunque al principio parezca proporcionar un cierto alivio o satisfacción, haga poco o nada por mitigar sus efectos. Es verdad que hay excepciones, y a veces resulta necesario expresar con rotundidad nuestra indignación, e incluso puede resultar sumamente pedagógico (por ejemplo, para restaurar la autoridad, o para mostrar la gravedad de una situación); sin embargo, dada la naturaleza altamente inflamable de la ira, eso es mucho más difícil de hacer que de decir: mantenerse dentro de los límites razonables de un enfado es algo que a pocas personas les resulta posible.
Las más de las veces –casi todas–, descargar el enfado nos lleva a decir y hacer cosas de las que –si somos sinceros con nosotros mismos– nos habremos arrepentido al poco tiempo. En los momentos de enfado se piensan, se dicen y se hacen cosas que producen heridas que a veces no tienen arreglo, o al menos tienen un arreglo difícil.
** Un golpe de estado al gobierno de nuestra persona
Discurría una calurosa tarde de agosto de 1963, cuando Richard R. decidió robar por última vez en su vida. Llevaba tiempo sin hacerlo, después de un buen número de pequeños hurtos por los que ya había estado en prisión. Pero necesitaba desesperadamente dinero, y pensó que, de verdad, aquella ocasión sería la última.
Eligió un lujoso apartamento del Upper East Side de Nueva York que ocupaban dos universitarias. Richard pensó que no habría nadie allí a esa hora, pero se equivocó y, una vez dentro, se encontró con una de las chicas. Se vio obligado a amenazarla con un cuchillo y atarla, y lo mismo tuvo que hacer cuando, a punto de salir, se tropezó con la otra ocupante del apartamento, que llegaba en ese momento de la calle.
Mientras ataba a esta última, su compañera iba enfadándose cada vez más, al ver lo que estaba sucediendo, y en pocos minutos fue presa de un ataque de nervios, en medio del cual aseguró a Richard que ella recordaría siempre su rostro y no pararía hasta que la policía diera con él y lo metieran en la cárcel.
Richard, que tanto se había jurado que aquél sería su último robo, empezó a alterarse, hasta que también perdió completamente el control de sí mismo y, en pleno ataque de rabia y de miedo, apuñaló a las dos chicas repetidas veces, hasta quitarles la vida.
Treinta años más tarde, aquel hombre aún seguía en prisión por lo que entonces se conoció como «el crimen de las universitarias».
Recordando aquella tarde desgraciada, aquel hombre se lamentaba desde la cárcel, en una entrevista publicada en una revista: «Estaba como loco, mi cabeza estalló, no sabía lo que estaba haciendo».
Aquella aciaga tarde de agosto de 1963 dos personas perdieron el control de sí mismas, y aquello se saldó con el final de la vida de dos personas y la ruina de una tercera que por entonces parecía haberse enderezado. Este trágico episodio, tristemente real, es un ejemplo extremo de cómo descargar el enfado puede llevarnos a un verdadero golpe de estado al gobierno de nuestra persona.
En forma menos drástica, aunque quizá no siempre menos intensa, es algo que nos sucede a todos con mayor o menor frecuencia. Basta pensar en las veces en que uno puede haber perdido el control de sí mismo al enfadarse con su cónyuge, su hijo, sus padres, un compañero de trabajo, el conductor de otro vehículo, o quien sea. En esos momentos se pueden decir y hacer cosas que, consideradas poco tiempo después, vemos que fueron completamente desproporcionadas y contraproducentes.
Por esa razón, lo normal es que expresar abiertamente el enfado sea una de las peores maneras de tratarlo, puesto que los arranques de ira incrementan la excitación emocional y prolongan su duración. Es mucho más eficaz tratar de calmarse. Más que reprimir el enfado, diría que buscar una salida. No se trata de enterrar el enfado sin más, ni tampoco dejarse arrastrar por él, sino procurar tranquilizarse y buscar una solución del modo más positivo posible.
Pero no es tan fácil tranquilizarse cuando a uno le han enfadado. No lo es, desde luego, pero hay muchos modos de intentarlo, más o menos eficaces. Por ejemplo, la cadena de pensamientos hostiles que alimenta el enfado nos proporciona una clave para ver cómo podemos calmarlo. Debemos tratar de socavar las convicciones que alimentan el enfado. De lo contrario, cuantas más vueltas demos a los motivos que justifican nuestro enojo, más justificaciones encontraremos para seguir enfadados o para enfadarnos aún más.
** Origen y escalada del enfado
Según unos estudios de Dolf Zillmann, el enfado suele tener su origen en la sensación de hallarse amenazado. Una amenaza que puede ser física o psicológica –sentirse menospreciado, frustrado, etc.–, y produce una descarga corporal de catecolaminas, más o menos intensa según la magnitud del enfado, y que cumple la función de generar un acceso puntual y rápido de la energía necesaria para la lucha o para la huida.
Paralelamente, se produce una descarga de adrenalina en nuestro sistema nervioso, que provoca una excitación generalizada que puede perdurar minutos, horas, o incluso días, manteniendo una difusa hipersensibilidad que predispone a nuevas excitaciones. Esto hace que las personas suelan estar más predispuestas a enfadarse una vez que ya han sido provocadas, estén ligeramente excitadas o se encuentren más cansadas.
Por esa razón, después de un largo día de trabajo, una persona se sentirá especialmente predispuesta a enfadarse en su casa por las razones más insignificantes (el ruido o el desorden de los niños, o cualquier pequeña contrariedad), aun siendo motivos que en otras circunstancias no tendrían entidad suficiente para provocar esas reacciones.
El enfado suscita una excitación que tiende a disiparse lentamente. Si durante esa etapa de paulatina desactivación del enfado se presenta una nueva provocación (lo cual es fácil que suceda, debido a la hipersensibilidad propia de esos momentos), se producirá una segunda descarga, antes de que la anterior se haya disipado. Como es natural, este proceso puede repetirse, y cada descarga cabalga sobre las anteriores, y cualquier pensamiento perturbador que se produzca durante ese proceso provocará una irritación mucho más intensa que si se hubiera producido fuera de él.
Por eso, una vez que alguien está inmerso en esa dinámica del enfado, si no pone un serio esfuerzo por abandonar ese camino, su temperatura emocional irá aumentando hasta desembocar fácilmente en un estallido de ira.
Pero, si es así, la gente enfadadiza tenderá a enfadarse cada vez más, y por motivos más nimios. Hay, sin embargo, otro elemento que conviene resaltar. La mayoría de las personas que son irritables, agresivas o susceptibles, se sienten muy mal cuando comprueban la facilidad con que pierden los estribos, y eso hace que se muestren bastante interesados en aprender a dominarse. Por eso, el remedio más eficaz es conocernos bien, de manera que sepamos bien cuáles son los tipos de pensamientos a los que somos más sensibles, para estar atentos a los primeros síntomas del enfado y poner solución.
En el caso, por ejemplo, de que una persona con la que hemos quedado citados se retrase, hemos de tratar de buscar una explicación positiva en vez de molestarnos de entrada. Si tenemos que mantener una conversación ineludible con una persona que nos resulta molesta, intentamos desarrollar nuestra capacidad de ver las cosas desde el punto de vista de esa persona. Y para los momentos críticos, a veces lo más inteligente es tener previstos modos de dominarnos, como esforzarse en callar, no responder a un desaire con otro, seguir caminando sin detenerse ante una provocación, etc.
Son hábitos de comportamiento que no surgen de manera automática, sino que es preciso aprender. Y el principal problema es que esas habilidades deben ejercitarse precisamente en los momentos en que nos encontramos en peores condiciones, es decir, cuando observamos que se acelera el pulso y nos estamos indignando: es justamente entonces cuando hemos de recordar todo esto, escuchar, procurar calmarnos y mantener el control. Sin alterarnos, sin echar las culpas a otros y sin tampoco refugiarnos en un mutismo rencoroso. Cuando dos personas se están enfadando, la que normalmente demuestra ser más inteligente es la que sabe callar o retirarse a tiempo (o si ya están enfadados, la que toma la iniciativa de la reconciliación).
** Llegar a tiempo
El momento de la escalada del enfado en que intervenimos es decisivo: cuanto antes lo hagamos, mayores probabilidades de atajarlo tendremos. El enfado puede apagarse en sus comienzos, antes de que se aviven las llamas, si damos con un pensamiento eficaz que logre contenerlo antes de exteriorizarlo.
¿A qué tipo de pensamientos nos referimos? A alguna explicación que nos ayude a reconsiderar las cosas, o que satisfaga de alguna manera nuestra perplejidad inicial. Por ejemplo, pensar que la persona que nos ha molestado puede estar cansada, o sometida a unas tensiones que la están alterando, o que es víctima de su mal carácter y no sabe medir bien sus palabras; o recordar que ya otras veces nos hemos enfadado en situaciones parecidas y después lo hemos lamentado a los pocos minutos; etc.
También puede convenir alejarse un poco de la causa del enojo, o al menos procurar centrar la atención sobre otros asuntos y así frenar la escalada de pensamientos hostiles. Aunque parezca un remedio muy simple, es un excelente recurso para desactivar el enfado, pues es difícil seguir enfadado cuando uno está enfrascado en otras cosas o lo está pasando bien.
Mi linda amiga GLADYS, que bonito mensaje salido de un corazon precioso. bendiciones en tu vida, mucha luz y gotitas de rocio. estamos en contacto. Dios es maravilloso. sus oraciones y energia positiva llego al cielo y mi hijo esta bien y mi corazon sonrie y tiene mucha gratitud.
hola amiga gladys gracias por tu bello mensajito que reconforta. hoy tuve un dia muy dificil, pero dios y el amor de la familia y amistades me reconfortaron y mi alma esta liviana que hasta vuela de alegria por ello. una brazo desde el alma.
hola Gladys, gracias por tu mensaje... muestra el ser grande que esta en ti...eso hace que veas luz en mi, es tu propia luz reflejada por tu forma de ver la vida.
un abrazo y hasta pronto... nuevamente gracias ah!! el placer es mio.
AMAD@
Te adjunto el Método Pempenides en sus dos partes, el primero haces la Unificación Cuerpo Mente y Espíritu y el segundo te lleva hasta el 9º plano (ODIN estuvo nueve días bajo el ARBOL DE LA VIDA), luego en el resto de los escritos de mi página están mis vivencias de los planos 10,11,12,13 que es cuando te unes concientemente al YO SOY, ABRAXAS en mi caso, el 14 que estoy haciendo ahora es la disolución de la forma, esto es convertir el cuerpo físico en energía, pero este lleva años, los anteriores, en menos de dos años los puedes tener terminados, con 1 hora diaria de trabajo en ti mism@. Te APETECE?,
Por último comunicarte que he abierto un debate titulado SEXTA RAZA ¿INMORTALIDAD FISICA? QUIEN SE APUNTA, Y otro titulado SABIAS QUE... donde cada uno puede aportar sus experiencias o conocimientos. Tus comentarios serían bien recibidos.
CON AMOR
ABRAXASMETODO PEMPENIDES COMPLETO WordPad SIN FOTOS.rtf
ME AGRADA VERTE AMIGA Y YA COPIE TU E-MAIL Y SI ESTAS EN EL MSG TAMBIEN PODEMOS CHATIAR CUANDO SEA POSIBLE. BENDICIONES Y MUCHA LUZ EN TU VIDA.HASTA SIEMPRE
BIENVENIDA AMIGA GLADYS. LINDOS TUS OJOS,ASI DEBE SER TU ALMA AMIGA MIA. UN ABRAZO DESDE EL CORAZON, MUCHA PAZ Y LUZ EN TU VIDA. BENDICIONES PARA TI Y LOS TUYOS. ESTOY A LA ORDEN DESDE MI LIDNA GUATEMALA
A las 8:45pm del junio 27, 2008, Jairo Camayo dijo...
Hola Estimada Gladys que alegria verte en el Club. Te sugiero tambien unirte a Crecimiento Personal Continuo. Lo puedes hacer desde mi pagina Web: www.jairocamayo.com Eres excelente Abrazo Fuerte Jairo
Algunas veces las personas llegan a nuestras vidas y rápidamente nos damos cuenta de que esto pasa porque debe de ser así para servir un propósito, para enseñar una lección, para descubrir quienes somos en realidad, para enseñarnos lo que deseamos…
L O S 7 M A S…2
2. La lengua Mentirosa.
¿Qué es la Mentira?
Es faltar a la verdad, tergiversar la verdad, decir verdades a medias. Recordemos que una verdad a medias es una mentira completa. Cuantos males y daños han causado la mentira. Cuanta de…
Disfruten este alimento para el alma. Una expresión poco conocida de los percusionistas de Safri Duo. Espero les agrade y les provoque quietud y momentos de reflexión positiva.
Comentarios de GLADYS ARLENE GONZALEZ DE QUEZADA
Comentario (20 comentarios)
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ACUERDATE DE LO BUENO
Cuando el cielo esté gris:
Acuérdate cuando lo viste profundamente azul.
Cuando sientas frío :
Piensa en un sol radiante que ya te ha calentado.
Cuando sufras una derrota :
Acuérdate de tus triunfos y de tus logros.
Cuando necesites amor :
Revive tus experiencias de afecto y ternura.
Acuérdate de lo que has vivido y de lo que has dado con alegría
Recuerda los regalos que te han hecho, los besos que te han dado, los paisajes que has disfrutado y las risas que de ti han emanado.
Si esto has tenido
Lo podrás volver a tener
y lo que has logrado,
lo podrás volver a ganar.
Alégrate por lo bueno que tienes
y por lo de los demás;
desecha los recuerdos tristes y dolorosos,
no te lastimes más.
Piensa en lo bueno, en lo amable,
en lo bello y en la verdad.
Recorre tu vida y detente en donde haya
bellos recuerdos y emociones sanas y vívelas otra vez.
Visualiza aquel atardecer que te emocionó.
Revive esa caricia espontánea que se te dio
Disfruta nuevamente de la paz que ya has conocido,
piensa y vive el bien.
Allá en tu mente están guardadas todas las imágenes
Y solo tú decides cuáles has de volver a mirar...
(Desconozco el autor )
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¿DE QUE ARBOL CAISTE?
Sigue leyendo y verás
Busca el día de tu cumpleaños y encuentra tu árbol... una vez localizado busca abajo la explicación sobre el mismo. Es interesante y de alguna manera preciso, además de ser parte de la astrología Celta. Envía esto a 10 personas en la hora que sigue a tu lectura. Si lo haces, tu sueño se hará realidad. Sino... se volverá lo contrario. Raro, ¿no?... pero dicen que funciona...
Cuando sepas a que árbol perteneces, cambia el asunto poniendo el nombre de tu árbol y envíalo a tus amigos.
Diciembre 23 a Enero 01 - Manzano
Enero 2 a 11 - Abeto
Enero 12 a 24 - Olmo
Enero 25 a Febrero 03 - Ciprés
Febrero 4 a 8 – Álamo
Febrero 9 a 18 - Cedro
Febrero 19 a 28 - Pino
Marzo 1 a 10 - Sauce Llorón
Marzo 11 a 20 - Árbol de Limas
Marzo 21 - Roble
Marzo 22 a 31 - Avellano
Abril 1 a 10 - Árbol Rowan
Abril 11 a 20 - Arce
Abril 21 a 30 - Nogal
Mayo 1 a 14 – Álamo
Mayo 15 a 24 - Castaño
Mayo 25 a Junio 03 - Árbol de Cenizas
Junio 4 a 13 - Árbol Hornbeam
Junio 14 a 23 - Higuera
Junio 24 - Abedul
Junio 25 a 04 - Manzano
Julio 5 a 14 - Abeto
Julio 15 a 25 - Olmo
Julio 26 a Agosto 04 - Ciprés
Agosto 5 a 13 - Álamo
Agosto 14 a 23 - Cedro
Agosto 24 a Septiembre 2 - Pino
Septiembre 3 a 12 - Sauce Llorón
Septiembre 13 a 22 - Árbol de Limas
Septiembre 23 - Olivo
Septiembre 24 a Octubre 03 - Avellano
Octubre 4 a 13 - Árbol Rowan
Octubre 14 a 23 - Arce
Octubre 24 a Noviembre 11 – Nogal
Noviembre 12 a 21 – Castaño
Noviembre 22 a Diciembre 1 - Árbol de Cenizas
Diciembre 2 a 11 - Árbol Hornbeam
Diciembre 12 a 21 - Higuera
Diciembre 22 - Haya
ÁLAMO (la Incertidumbre). Es una persona con un alto sentido de la estética, no muy segura de sí misma, valiente sólo si es necesario, necesita rodearse de un ambiente agradable, es muy selectiva, a veces solitaria, muy entusiasta, de naturaleza artística, buena organizadora, intenta aprender a través de la filosofía, confiable en cualquier situación, asume las relaciones muy seriamente.
ABEDUL (la Inspiración). Una persona vivaz, atractiva, elegante, amistosa, no pretenciosa, modesta, no le gustan los excesos, aborrece lo vulgar, ama la vida en la naturaleza y la calma, no muy apasionada, llena de imaginación, un poco ambiciosa, crea una atmósfera de calma y satisfacción.
ABETO (el Misterio). Es una persona de extraordinario buen gusto, dignidad, sofisticada, ama la belleza, temperamental, testaruda, tiende al egoísmo pero se preocupa por quienes están cerca, más bien modesta, muy ambiciosa, de muchos talentos, industriosa, amante insatisfecha, de muchos amigos y enemigos, muy confiable.
ARCE (la Mente Abierta). Una persona fuera de lo común, llena de imaginación y originalidad, tímida y reservada, ambiciosa, orgullosa, segura de sí misma, con sed de nuevas experiencias, algunas veces nerviosa, tiene muchas complejidades, buena memoria, aprende rápidamente, con una vida amorosa complicada, le gusta impresionar. Debes buscar tener una relación seria que te llene tu vida, eso te haría feliz.
AVELLANO (lo Extraordinario). Es una persona encantadora, no pide nada, muy comprensiva, sabe como impresionar a la gente, segura, mente abierta, positivista, activa en la lucha de causas sociales, popular, temperamental y amante caprichoso, sensual y excesivamente apasionado, bello, sensible, honesto y compañero tolerante, con un sentido de la justicia muy preciso.
CASTAÑO (la Honestidad). De belleza inusual, no desea impresionar, con un desarrollado sentido de la justicia, vivaz, es una persona interesada, diplomática de nacimiento, sin embargo se irrita fácilmente y es muy sensible en compañía, muchas veces por falta de seguridad en sí misma, a veces actúa con sentido de superioridad, se siente incomprendida, ama una sola vez, tiene dificultades para encontrar pareja.
ÁRBOL DE CENIZAS (la Ambición). Es una persona excepcionalmente atractiva, vivaz, impulsiva, exigente, no le importan las críticas, ambiciosa, inteligente, llena de talentos, le gusta jugar con el destino, puede ser egoísta, muy fiable y digna de confianza, amante fiel y prudente, algunas veces el cerebro control al corazón, pero asume sus relaciones muy seriamente.
HAYA (la Creatividad). Tiene buen gusto, le preocupan las apariencias, materialista, organiza bien su vida y su carrera, es una persona ahorrativa, buen líder, no toma riesgos innecesarios, razonable, espléndida compañera de vida, gusta de mantener la línea (dieta, deportes, etc.)
ÁRBOL HORNBEAM (el Buen Gusto). De una belleza muy fresca, se preocupa por su apariencia y su condición económica, de buen gusto, no es egoísta, vive de la forma más cómoda posible de manera razonable y disciplinada, busca bondad y conocimiento en una pareja emotiva, sueña con amantes inusuales, a menudo es feliz con sus sentimientos, desconfía de la mayoría de las personas, nunca está segura de sus decisiones, muy concienzuda.
ÁRBOL DE LIMAS (la Duda). Acepta lo que la vida le da de una manera muy compleja, odia pelear, el estrés y el trabajo, pero le disgusta la pereza y la ociosidad, es suave y sabe ceder, hace sacrificios por los amigos, de mucho talento pero no suficientemente tenaz para explotarlos, se lamenta y se queja a menudo, es una persona muy celosa pero leal.
MANZANO (el Amor). De contextura liviana, mucho carisma, es una persona llamativa y atractiva, de un aura agradable, coqueta, aventurera, sensible, siempre enamorada, quiere amar y ser amada, compañera fiel y tierna, muy generosa, de talentos científicos, vive el día a día, filósofa despreocupada con imaginación. Totalmente despistada.
OLMO (la Mentalidad Noble). De figura agradable, buen gusto en el vestir, de exigencias modestas, tiende a no olvidar los errores, alegre, le gusta mandar pero no obedecer, es una pareja honesta y fiel, le gusta tomar decisiones por los demás, de mentalidad noble, generosa, con buen sentido del humor, práctica.
ÁRBOL ROWAN (la Sensibilidad). Llena de encantos, alegre, da sin expectativas, le gusta llamar la atención, ama la vida, las emociones, no descansa, e incluso gusta de las complicaciones, es tanto dependiente como independiente, tiene buen gusto, es una persona artística, apasionada, emocional, buena compañía, no olvida.
CEDRO (la Confianza). De una belleza extraña, sabe adaptarse, gusta del lujo, de buena salud, es una persona para nada tímida, tiende a ver de menos a la demás gente, segura de sí, con determinación, impaciente, le gusta impresionar a los demás, de muchos talentos, industriosa, saludablemente optimista, en espera el único y verdadero amor, capaz de tomar decisiones rápidamente.
CIPRÉS (la Fidelidad). Fuerte, muscular, adaptable, toma lo que la vida tiene para darle, es una persona satisfecha, optimista, ansía el dinero y el reconocimiento, odia la soledad, es una pareja apasionada, entregada y siempre insatisfecha, fiel, no se altera fácilmente, indócil, un poco pedante y totalmente desinteresada.
NOGAL (la Pasión). Implacable, es una persona extraña y llena de contrastes, a menudo egoísta, agresiva, noble, de horizontes amplios, de reacciones inesperadas, espontánea, de ambición sin límites, nada flexible, es una pareja difícil y poco común, no siempre agrada pero se le admira, con un ingenio estratégico, muy celosa y apasionada, no se compromete.
OLIVO (la Sabiduría). Ama el sol, de sentimientos cálidos y tiernos, razonable, es una persona equilibrada, evita la agresión y la violencia, tolerante, alegre, calma, un sentido bien desarrollado de la justicia, sensible, empática, no conoce los celos, le encanta leer y la compañía de personas sofisticadas.
PINO (lo Particular). Le encanta la compañía agradable, es una persona muy robusta, sabe hacer de su vida algo confortable, muy activa, natural, buena compañía pero no siempre amistosa, se enamora fácilmente pero su pasión se apaga al poco tiempo, no se rinde fácilmente, se decepciona de todo hasta que encuentra su ideal, es de confianza y de carácter práctico.
ROBLE (la Valentía). Es una persona robusta de naturaleza, valiente, fuerte, implacable, independiente, sensible, no le gustan los cambios, mantiene sus pies bien puestos sobre la tierra, y gusta de la acción.
SAUCE LLORÓN (la Melancolía). Una persona bella pero melancólica, atractiva, muy empática, ama las cosas bellas y de buen gusto, ama viajar, soñadora sin descanso, caprichosa, honesta, puede ser influenciada pero es difícil para convivir, exigente, con buena intuición, sufre en el amor pero a veces encuentra sustento en su pareja. Algunas veces le gusta mentir es bastante amigable
HIGUERA (la Sensibilidad). Muy fuerte, es una persona un poco voluntariosa, independiente, no permite las contradicciones o discusiones, ama la vida, su familia, los niños y los animales, un poco volátil socialmente, buen sentido del humor, Tímida pero extrovertida. Gusta de la ociosidad y la pereza, de un talento práctico e inteligencia. Persona muy sensual y atractiva al sexo opuesto. Costa de gran elegancia y porte.
Hoy a la medianoche tu verdadero amor se dará cuenta de que le gustas.
Algo bueno te pasará entre la 13:00 y 16:00 de mañana, donde sea: en el msn, en el trabajo, donde sea.
Prepárate para la más grande emoción de tu vida.
Si rompes esta cadena, serás maldito con problemas entre tus relaciones por los próximos 10 años.
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BOTIQUIN DE PRIMEROS AUXILIOS
Lo que es necesario tener en el Botiquín de Primeros Auxilios:
• Palillo, liga, curita, lápiz, borrador, chicle, un chocolate kiss y una bolsa de té instantáneo.
¿Para qué??, veamos:
1. Palillo.- Para acordarte de "escarbar" en los demás todas las
cualidades que tienen.
2. Liga.- Para acordarte de ser flexible, ya que las cosas y las personas
no siempre son de la manera como tú quieres que sean.
3. Curita.- Para ayudarte a curar aquellos sentimientos heridos, ya sean
tuyos o de los demás.
4. Lápiz.- para que anotes diariamente todas tus bendiciones
5. Borrador.- para acordarte que todos cometemos errores, y no pasa nada.
6. Chicle.- para acordarte de "pegarte" a todo aquello que puedes sacar
adelante con tu esfuerzo.
7. Un chocolate Kiss.- para que te acuerdes que todo mundo necesita un
beso o un abrazo diariamente.
8. Y finalmente, ¿La bolsa de té??
¿Para qué?? .- Para tomarte un tiempo, relajarte y hacer una lista de todo
lo que tienes y tus bendiciones diarias.
Tal vez para el mundo, solo seas "alguien",... pero para "alguien, tal
vez seas todo su mundo...."
FACIL Y DIFICIL
Fácil es herir a quien nos ama... difícil es curar esa herida
Fácil es dictar las reglas… difícil es seguirlas
Fácil es soñar todas las noches… difícil es luchar por un sueño
Fácil es exhibir la victoria...difícil es asumir la derrota con dignidad
Fácil es admirar la luna llena.. difícil es ver su otra cara
Fácil es tropezar con una piedra… difícil es levantarse
Fácil es prometerle algo a una persona… difícil es cumplir la promesa
Fácil es decir que amamos… difícil es demostrarlo cada día
Fácil es criticar a los demás… difícil es mejorar uno mismo
Fácil es cometer errores… difícil es aprender de ellos
Fácil es pensar en mejor... difícil es dejar de pensarlo y hacerlo
Fácil es llorar por un amor perdido... difícil es cuidarlo para no perderlo
Feliz tarde..un besito *
Pablo Genaro Medina Valdés*
Imagenes para hi5
Cuando un hombre está irritado, sus razones le abandonan (Proverbio)
** La espiral de la preocupación
"Estaba desolada. Por alguna razón, aquella pequeña historia de ese tonto comentario era superior a mis fuerzas. Reviví mentalmente el incidente una y mil veces, como una obra en tres actos. Lo analicé, lo diseccioné, lo descuarticé y volví a recomponerlo. Reviví mis emociones, la ira y el tremendo dolor por ese comentario. Me sentía muy dolida, pero veía que la memoria y la imaginación estaban multiplicando ese dolor, repitiéndolo todo una y otra vez, haciéndome desear que hubiera dicho o hecho eso o lo otro. Es horrible. Te puedes obsesionar con un suceso y perder la medida real de las cosas".
La preocupación, que tan vivamente narraba aquella mujer, si no se mantiene dentro de unos límites razonables, puede desarrollarse hasta extremos claramente perjudiciales.
La espiral de la preocupación es el núcleo fundamental de la ansiedad. No es que la preocupación sea negativa de por sí. Como han señalado Lizabeth Roemer y Thomas Borkovec, la preocupación es esencial para la supervivencia y la dignidad del hombre, pues resulta imprescindible para la reflexión constructiva, y sirve para alertar ante un peligro potencial y facilitarnos la búsqueda de soluciones. Sin embargo, cuando la preocupación se repite continuamente sin aportar ninguna solución positiva, produce un constante ruido de fondo emocional que genera un agobiante murmullo de ansiedad.
Esa espiral suele comenzar por un relato interno, que luego va saltando de un tema a otro, a una velocidad que puede llegar a ser vertiginosa. Si se hace crónica y reiterativa, esas personas no logran dejar de estar preocupadas y no consiguen relajarse. Y en lugar de buscar una posible salida, se limitan a dar vueltas y más vueltas en torno a esas ideas, profundizando así el surco del pensamiento que les inquieta.
Si ese círculo vicioso se intensifica y persiste, ensombrece el hilo argumental de la mente y puede conducir, en los casos más graves, a trastornos nerviosos de diverso género: fobias (cuando la ansiedad se fija en una intensa aversión hacia situaciones o personas), obsesiones (por la salud, el orden, la limpieza, la propia imagen, el peso, la forma física, etc.), sensación de pánico (ante un riesgo físico, o al tener que aparecer en público), insomnio (como consecuencia de pensamientos intrusivos o preocupaciones no bien abordadas), etc.
—¿Y por qué la preocupación puede terminar en esa especie de adicción mental?
Es difícil saberlo. Quizá porque mientras la persona está inmersa en esos pensamientos recurrentes, escapa de su sensación subjetiva de ansiedad. Cede a la tentación de perderse en una interminable secuencia de preocupaciones, en las que se refugia, y que le envuelven en una especie de neblina narcotizante (o Fuga).
—¿Y qué hay que hacer para salir de esa espiral de la preocupación?
Porque no es nada fácil seguir consejos como «no te preocupes; anda, distráete un poco», u otros parecidos. Lo mejor es conocerse bien para así detectar el fenómeno y cortar con esa tendencia desde sus inicios. Hay que adoptar una actitud crítica hacia lo que constituye el origen de su preocupación, y preguntarse básicamente tres cosas:
* ¿Cuál es la probabilidad real de que eso suceda?
* ¿Qué es razonable que haga yo para evitarlo?
* ¿De qué me está sirviendo darle vueltas de esta manera?
Así, con una mezcla de atención y de sano escepticismo, se puede ir frenando la ansiedad y salir poco a poco del círculo vicioso en que tiende a aprisionarnos.
** El control de la tristeza
Es cierto que puede haber momentos en que la tristeza sea la reacción más natural y adecuada: por ejemplo, ante el fallecimiento de un ser querido, o ante alguna otra importante pérdida irreparable. En esos casos, la tristeza proporciona una especie de refugio reflexivo, de duelo necesario para asumir esa pérdida y ponderar su significado.
Sin embargo, la tristeza común, esa melancolía que lleva a las personas a estar abatidas, a deprimirse, a aislarse de los demás y hundirse bajo el peso de la soledad o el desamparo, es un sentimiento cruel y lacerante que hay que aprender a superar.
Uno de los principales motivos de la duración e intensidad de un estado de tristeza es el grado de obsesión que se tenga ante la causa que ha producido la tristeza. Preocuparse más de lo debido por esa causa, sólo hace que la tristeza se agudice y se prolongue más aún, convirtiendose en depresión. Aislarse, dar vueltas y vueltas a lo mal que nos sentimos, o a los nuevos males que nos pueden sobrevenir, son excelentes modos de prolongar ese estado.
—¿Y qué se puede hacer para superarlo?
De modo análogo a lo que decíamos al hablar sobre la espiral de la preocupación, la mejor terapia contra la tristeza es reflexionar sobre sus causas, para así buscar remedio en la medida que podamos. Aprender a abordar los pensamientos que se esconden en el mismo núcleo de lo que nos entristece, para cuestionar su validez y considerar alternativas más positivas.
A veces la tristeza tiene su origen en causas sorprendentemente pequeñas. Comienza quizá con un rostro un poco gruñón, de queja, de susceptibilidad, o de envidia, más o menos leve, que en ese momento nos parece controlable e inofensivo. Pero si nos dejamos dominar por esos sentimientos, será inevitable que nos asalten también después, en horas más bajas, y es probable que, entonces, en un descuido, se hagan con el gobierno de nuestro estado de ánimo.
Y lo peor de todo este fenómeno no es el mal rato que nos haga pasar –y haga pasar a otros– en cada ocasión; lo más grave es que, si no actuamos decididamente para superarlo, puede llegar un momento en que esos sentimientos se establezcan de modo permanente en nosotros y, en continuas oleadas, vayan invadiendo lugares cada vez más profundos de nuestra vida emocional.
Otro modo de variar el estado de ánimo es actuar sobre las asociaciones de ideas que se producen en nuestra mente (sentimiento-pensamiento). Como ha señalado Richard Wenzlaff, todos contamos con un amplio repertorio de ideas y razonamientos negativos que acuden con facilidad a nuestra mente cuando estamos con un bajo estado de ánimo. Las personas más proclives a la tristeza y a la depresión suelen haber establecido fuertes lazos asociativos entre esas ideas y lo que les sucede en la vida ordinaria: tienden a distraerse asociando esas ideas, saltando de una a otra, con lo que sólo consiguen ahondar ese surco, y acaban dominados por una fuerte tendencia a convertir en lamento cualquier reflexión que hacen.
Cortar esas cadenas de negros pensamientos es lo más eficaz para salir del círculo vicioso de la tristeza. La vida es algo más que un libro de reclamaciones. Y aunque a algunas personas les parezca una prueba de agudeza y de madurez mostrar una actitud de constante denuncia de los males que padecen ellos, o la sociedad en general, es mucho más práctico dedicar esa energía –o al menos una buena parte de ella– a descubrir buenos ejemplos en quienes nos rodean, y procurar seguirlos. No es que haya que ignorar o esconder lo que está mal, pero es importante aprender a centrarse en tareas que siempre sean constructivas.
También la distracción es una buena forma de alejar esas ideas recurrentes, sobre todo cuando esos pensamientos más o menos deprimentes tienen un carácter bastante automático, e irrumpen en la mente de modo inesperado, sin una causa directa clara. De todas formas, es preciso hacer esto con medida, pues el recurso inmoderado a la distracción suele ser perjudicial (convirtiéndose en Fuga): por ejemplo, los telespectadores empedernidos suelen concluir sus maratonianas sesiones con un mayor sentimiento de tristeza y de frustración que al comenzar.
Hay otras muchas formas de abordar la tristeza. Por ejemplo, esforzarnos por ver las cosas desde una óptica diferente, más positiva; eludir los pensamientos de autoconmiseración y autocompasión o victimistas; vislumbrar lo positivo que –poco o mucho– puede haber detrás de lo que en ese momento nos parece tan negativo; pensar que muchas otras personas saben sobrellevar bien situaciones que son objetivamente mucho peores; buscar el desahogo en alguien que, al no estar atrapado por esa espiral de la tristeza, pueda más fácilmente ofrecernos alternativas o remedios; etc.
Habrá otras ocasiones en que la causa principal sea simplemente el cansancio. Por ejemplo, una persona que duerma habitualmente poco, puede mostrar un carácter pesimista o irritable, y estar convencido de que sus reacciones son las lógicas ante las cosas que le suceden, y quizá no se da cuenta de lo que realmente pasa: que sufre un mero y simple estado de cansancio, resultado natural de haber dormido poco. Es un ejemplo de influencia de una situación corporal en nuestro estado de ánimo, pero experimentada a veces de una manera no consciente.
Unas veces, la solución será descansar. En otras, embeberse en alguna ocupación, aunque no sea estrictamente de descanso: por ejemplo, acometer pequeñas tareas pendientes (trabajos domésticos, por ejemplo) que nos hagan centrar la atención en otra cosa y además nos hagan gozar de la gratificante satisfacción del deber cumplido.
Cabría insistir, por último, en que pensar en los demás es una excelente terapia contra la tristeza, pues ésta suele alimentarse de preocupaciones que giran en torno a uno mismo, y el hecho de ayudar a los demás –algo siempre recomendable para cualquier persona, esté triste o alegre– tiene el benéfico efecto, entre otros muchos, de contribuir a que nos desembaracemos un poco de nuestro egoísmo.
** El proceso del enfado
Supongamos –el ejemplo es de Daniel Goleman– que otro conductor se aproxima peligrosamente a nosotros en medio del intenso tráfico de la circulación urbana, y su maniobra nos obliga a dar un golpe de volante y un fuerte frenazo para lograr esquivarlo.
¿Cuál es nuestra reacción? Es posible que nuestro primer pensamiento sea: «¡Este imbécil, casi choca conmigo. No sabe por dónde va!». Y quizá vaya seguido de otros pensamientos más duros y hostiles, que pueden transformarse en frases, gestos o incluso gritos. Y como resultado de ese pequeño incidente, sufrimos una fuerte descarga de adrenalina, una crispación y un mal humor que puede durarnos unos segundos, o unos minutos..., a no ser que se dispare nuestro mal genio y hagamos algo de consecuencias más serias y duraderas.
Comparemos ahora esa reacción con otra más serena, o con un poco de sentido del humor: «Vaya, parece que no me ha visto. Se ve que lleva prisa, parece que va a apagar un incendio.» Este estilo de reacción atempera nuestro primer pensamiento de cólera mediante la comprensión o el buen humor, y detiene la escalada del enfado.
Pero el enfado no tiene por qué ser malo siempre. Por supuesto. Se trata de alcanzar ese equilibrio que proponía Aristóteles cuando decía: Cualquiera puede enfadarse, eso es muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado adecuado, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, ya no resulta tan sencillo.
A veces convendrá exteriorizar nuestra indignación para remarcar una actitud de reprobación que consideramos conveniente mostrar, pero otras veces –quizá las más– el problema es que el enfado puede escapar a nuestro control.
Como escribió Benjamin Franklin, siempre tendremos razones para estar enfadados, pero esas razones rara vez serán buenas. De todas formas, a veces será mejor descargar el enfado que quedárselo dentro. A veces sí, pero es dudoso que esa terapia sea eficaz de modo general. No está nada claro que descargar el enfado tenga efectos liberadores. Lo normal es que el hecho de dar rienda suelta a nuestro enfado, aunque al principio parezca proporcionar un cierto alivio o satisfacción, haga poco o nada por mitigar sus efectos. Es verdad que hay excepciones, y a veces resulta necesario expresar con rotundidad nuestra indignación, e incluso puede resultar sumamente pedagógico (por ejemplo, para restaurar la autoridad, o para mostrar la gravedad de una situación); sin embargo, dada la naturaleza altamente inflamable de la ira, eso es mucho más difícil de hacer que de decir: mantenerse dentro de los límites razonables de un enfado es algo que a pocas personas les resulta posible.
Las más de las veces –casi todas–, descargar el enfado nos lleva a decir y hacer cosas de las que –si somos sinceros con nosotros mismos– nos habremos arrepentido al poco tiempo. En los momentos de enfado se piensan, se dicen y se hacen cosas que producen heridas que a veces no tienen arreglo, o al menos tienen un arreglo difícil.
** Un golpe de estado al gobierno de nuestra persona
Discurría una calurosa tarde de agosto de 1963, cuando Richard R. decidió robar por última vez en su vida. Llevaba tiempo sin hacerlo, después de un buen número de pequeños hurtos por los que ya había estado en prisión. Pero necesitaba desesperadamente dinero, y pensó que, de verdad, aquella ocasión sería la última.
Eligió un lujoso apartamento del Upper East Side de Nueva York que ocupaban dos universitarias. Richard pensó que no habría nadie allí a esa hora, pero se equivocó y, una vez dentro, se encontró con una de las chicas. Se vio obligado a amenazarla con un cuchillo y atarla, y lo mismo tuvo que hacer cuando, a punto de salir, se tropezó con la otra ocupante del apartamento, que llegaba en ese momento de la calle.
Mientras ataba a esta última, su compañera iba enfadándose cada vez más, al ver lo que estaba sucediendo, y en pocos minutos fue presa de un ataque de nervios, en medio del cual aseguró a Richard que ella recordaría siempre su rostro y no pararía hasta que la policía diera con él y lo metieran en la cárcel.
Richard, que tanto se había jurado que aquél sería su último robo, empezó a alterarse, hasta que también perdió completamente el control de sí mismo y, en pleno ataque de rabia y de miedo, apuñaló a las dos chicas repetidas veces, hasta quitarles la vida.
Treinta años más tarde, aquel hombre aún seguía en prisión por lo que entonces se conoció como «el crimen de las universitarias».
Recordando aquella tarde desgraciada, aquel hombre se lamentaba desde la cárcel, en una entrevista publicada en una revista: «Estaba como loco, mi cabeza estalló, no sabía lo que estaba haciendo».
Aquella aciaga tarde de agosto de 1963 dos personas perdieron el control de sí mismas, y aquello se saldó con el final de la vida de dos personas y la ruina de una tercera que por entonces parecía haberse enderezado. Este trágico episodio, tristemente real, es un ejemplo extremo de cómo descargar el enfado puede llevarnos a un verdadero golpe de estado al gobierno de nuestra persona.
En forma menos drástica, aunque quizá no siempre menos intensa, es algo que nos sucede a todos con mayor o menor frecuencia. Basta pensar en las veces en que uno puede haber perdido el control de sí mismo al enfadarse con su cónyuge, su hijo, sus padres, un compañero de trabajo, el conductor de otro vehículo, o quien sea. En esos momentos se pueden decir y hacer cosas que, consideradas poco tiempo después, vemos que fueron completamente desproporcionadas y contraproducentes.
Por esa razón, lo normal es que expresar abiertamente el enfado sea una de las peores maneras de tratarlo, puesto que los arranques de ira incrementan la excitación emocional y prolongan su duración. Es mucho más eficaz tratar de calmarse. Más que reprimir el enfado, diría que buscar una salida. No se trata de enterrar el enfado sin más, ni tampoco dejarse arrastrar por él, sino procurar tranquilizarse y buscar una solución del modo más positivo posible.
Pero no es tan fácil tranquilizarse cuando a uno le han enfadado. No lo es, desde luego, pero hay muchos modos de intentarlo, más o menos eficaces. Por ejemplo, la cadena de pensamientos hostiles que alimenta el enfado nos proporciona una clave para ver cómo podemos calmarlo. Debemos tratar de socavar las convicciones que alimentan el enfado. De lo contrario, cuantas más vueltas demos a los motivos que justifican nuestro enojo, más justificaciones encontraremos para seguir enfadados o para enfadarnos aún más.
** Origen y escalada del enfado
Según unos estudios de Dolf Zillmann, el enfado suele tener su origen en la sensación de hallarse amenazado. Una amenaza que puede ser física o psicológica –sentirse menospreciado, frustrado, etc.–, y produce una descarga corporal de catecolaminas, más o menos intensa según la magnitud del enfado, y que cumple la función de generar un acceso puntual y rápido de la energía necesaria para la lucha o para la huida.
Paralelamente, se produce una descarga de adrenalina en nuestro sistema nervioso, que provoca una excitación generalizada que puede perdurar minutos, horas, o incluso días, manteniendo una difusa hipersensibilidad que predispone a nuevas excitaciones. Esto hace que las personas suelan estar más predispuestas a enfadarse una vez que ya han sido provocadas, estén ligeramente excitadas o se encuentren más cansadas.
Por esa razón, después de un largo día de trabajo, una persona se sentirá especialmente predispuesta a enfadarse en su casa por las razones más insignificantes (el ruido o el desorden de los niños, o cualquier pequeña contrariedad), aun siendo motivos que en otras circunstancias no tendrían entidad suficiente para provocar esas reacciones.
El enfado suscita una excitación que tiende a disiparse lentamente. Si durante esa etapa de paulatina desactivación del enfado se presenta una nueva provocación (lo cual es fácil que suceda, debido a la hipersensibilidad propia de esos momentos), se producirá una segunda descarga, antes de que la anterior se haya disipado. Como es natural, este proceso puede repetirse, y cada descarga cabalga sobre las anteriores, y cualquier pensamiento perturbador que se produzca durante ese proceso provocará una irritación mucho más intensa que si se hubiera producido fuera de él.
Por eso, una vez que alguien está inmerso en esa dinámica del enfado, si no pone un serio esfuerzo por abandonar ese camino, su temperatura emocional irá aumentando hasta desembocar fácilmente en un estallido de ira.
Pero, si es así, la gente enfadadiza tenderá a enfadarse cada vez más, y por motivos más nimios. Hay, sin embargo, otro elemento que conviene resaltar. La mayoría de las personas que son irritables, agresivas o susceptibles, se sienten muy mal cuando comprueban la facilidad con que pierden los estribos, y eso hace que se muestren bastante interesados en aprender a dominarse. Por eso, el remedio más eficaz es conocernos bien, de manera que sepamos bien cuáles son los tipos de pensamientos a los que somos más sensibles, para estar atentos a los primeros síntomas del enfado y poner solución.
En el caso, por ejemplo, de que una persona con la que hemos quedado citados se retrase, hemos de tratar de buscar una explicación positiva en vez de molestarnos de entrada. Si tenemos que mantener una conversación ineludible con una persona que nos resulta molesta, intentamos desarrollar nuestra capacidad de ver las cosas desde el punto de vista de esa persona. Y para los momentos críticos, a veces lo más inteligente es tener previstos modos de dominarnos, como esforzarse en callar, no responder a un desaire con otro, seguir caminando sin detenerse ante una provocación, etc.
Son hábitos de comportamiento que no surgen de manera automática, sino que es preciso aprender. Y el principal problema es que esas habilidades deben ejercitarse precisamente en los momentos en que nos encontramos en peores condiciones, es decir, cuando observamos que se acelera el pulso y nos estamos indignando: es justamente entonces cuando hemos de recordar todo esto, escuchar, procurar calmarnos y mantener el control. Sin alterarnos, sin echar las culpas a otros y sin tampoco refugiarnos en un mutismo rencoroso. Cuando dos personas se están enfadando, la que normalmente demuestra ser más inteligente es la que sabe callar o retirarse a tiempo (o si ya están enfadados, la que toma la iniciativa de la reconciliación).
** Llegar a tiempo
El momento de la escalada del enfado en que intervenimos es decisivo: cuanto antes lo hagamos, mayores probabilidades de atajarlo tendremos. El enfado puede apagarse en sus comienzos, antes de que se aviven las llamas, si damos con un pensamiento eficaz que logre contenerlo antes de exteriorizarlo.
¿A qué tipo de pensamientos nos referimos? A alguna explicación que nos ayude a reconsiderar las cosas, o que satisfaga de alguna manera nuestra perplejidad inicial. Por ejemplo, pensar que la persona que nos ha molestado puede estar cansada, o sometida a unas tensiones que la están alterando, o que es víctima de su mal carácter y no sabe medir bien sus palabras; o recordar que ya otras veces nos hemos enfadado en situaciones parecidas y después lo hemos lamentado a los pocos minutos; etc.
También puede convenir alejarse un poco de la causa del enojo, o al menos procurar centrar la atención sobre otros asuntos y así frenar la escalada de pensamientos hostiles. Aunque parezca un remedio muy simple, es un excelente recurso para desactivar el enfado, pues es difícil seguir enfadado cuando uno está enfrascado en otras cosas o lo está pasando bien.
GRACIAS POR TU RESPUESTA, Y CLARO , JUNTAS PODEMOS LOGRAR MUCHO EN ESTE LINDO LUGAR
CON MUCHO CARINO ANA TREJO
TE ENVIO MUCHOS SALUDOS DESDE MEXICO!!!
ESPERO INICIEMOS UNA BONITA AMISTAD,
Y CONTINUEMOS EN COMUNICACION.
QUE INICIES TU SEMANA SUPER POSITIVA!!!
ANA TREJO
un abrazo y hasta pronto... nuevamente gracias ah!! el placer es mio.
Wiilyam
Te adjunto el Método Pempenides en sus dos partes, el primero haces la Unificación Cuerpo Mente y Espíritu y el segundo te lleva hasta el 9º plano (ODIN estuvo nueve días bajo el ARBOL DE LA VIDA), luego en el resto de los escritos de mi página están mis vivencias de los planos 10,11,12,13 que es cuando te unes concientemente al YO SOY, ABRAXAS en mi caso, el 14 que estoy haciendo ahora es la disolución de la forma, esto es convertir el cuerpo físico en energía, pero este lleva años, los anteriores, en menos de dos años los puedes tener terminados, con 1 hora diaria de trabajo en ti mism@. Te APETECE?,
Por último comunicarte que he abierto un debate titulado SEXTA RAZA ¿INMORTALIDAD FISICA? QUIEN SE APUNTA, Y otro titulado SABIAS QUE... donde cada uno puede aportar sus experiencias o conocimientos. Tus comentarios serían bien recibidos.
CON AMOR
ABRAXASMETODO PEMPENIDES COMPLETO WordPad SIN FOTOS.rtf
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